Tras meses de investigación, la policía nacional ha conseguido atrapar a una red de traficantes de estornudos que operaba en la península. Los estornudos, que son de una pureza casi absoluta, llegaban desde Siberia y otras zonas del norte de Europa y penetraban la frontera camuflados en los orificios nasales de los llamados “mulas”, delincuentes de baja estofa, para luego ser repartidas a las principales ciudades del país. Se sospecha que esta red, de origen internacional, está asociada a una conocida marca de pañuelos de papel, si bien la justicia aún no cuenta con pruebas suficientes para ejercer la acusación.

