Ezequiel Santacroce, emigró de Italia hasta Texas y allí conoció a su amor verdadero. Éste responde al nombre Thunder, tiene una larga crin y no tolera más montura que la de su amo. “Nunca le he clavado las espuelas. Al menos, nunca en público”, se sonroja el bueno de Ezequiel. Los dos tortolitos comparten cuadra y aficiones. “A los dos nos encanta montarnos. Tanto monta, monta tanto”, se ríe de nuevo el picarón trasalpino. Con tal de fortalecer su unión, Ezequiel ha aprendido a relinchar, pudiendo así comunicarse con el equino a plena satisfacción. “No es difícil, lo básico es saber colocar el labio superior”, asegura al trote.

