Según hemos podido saber por una fuente no autorizada por el régimen castrista, los frecuentes tropiezos del dirigente cubano no son debidos a su avanzada edad sino a una malformación: no posee pie derecho. Es por ello que Castro siempre camufla -nunca mejor dicho- sus dos pies zurdos luciendo lustrosas botas militares. "Es que él siempre ha sido muy de izquierdas", dice, no sin cierto resentimiento, nuestra fuente. Lo que desconocemos es sí esta deformación es de nacimiento o es producto del abuso de poder durante tiempo prolongado.

