Suso Castelar, vecino de Lugo y de natural despistado, entró en un nuevo centro comercial sito a las afueras de su ciudad y después no supo encontrar la salida. Según él mismo contó, su timidez y sobrada hombría le impidieron solicitar ayuda a los empleados de dicho centro. Durante los 19 días que permaneció perdido, Castelar se alimentaba preferentemente de latas de atún y yogures de piña: "Son mis favoritos, tienen un sabor tan exótico", afirmó muy ufano.

